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Introducción a la lección 51. III. El Reino de Dios. Versículos principales.


(Daniel 2:44)
Y en los días de estos reyes (del tiempo final) el Dios del cielo levantará un Reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,

(Daniel 4:26) Daniel le dijo al rey Nabucodonosor.
Y en cuanto a la orden de dejar en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu reino te quedará firme, luego que reconozcas que el cielo gobierna.
(Esto debemos saber todos).

(Daniel 7:13)
Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, (Jesús) que vino hasta el Anciano de días, (Dios Padre) y le hicieron acercarse delante de él.
(Daniel 7:14)
Y le fue dado (a Jesús) dominio, gloria y Reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

(Daniel 7:18)
Después recibirán el Reino los santos del Altísimo, y poseerán el Reino hasta el siglo, eternamente y para siempre.

(Daniel 7:22)
hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el Reino.

(Daniel 7:27)
y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.

(Isaías 9:6) Nacerá un niño que es Dios y Reinará sobre todo.
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
(Isaías 9:7)
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

(Jeremías 23:5) Un descendiente del rey David (Jesucristo) que también será Jehová (Dios).
He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.
(Jeremías 23:6)
En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.
(2 Corintios 5:21) El sería nuestra justicia.
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

(Mateo 2:2) Los reyes magos preguntaron:
diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. (Sabían que era Dios).

(Mateo 3:1)
En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,
(Mateo 3:2)
y diciendo: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 4:17)
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 4:23) El Reino de Dios comenzó a conquistar.
Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(Mateo 5:19)
De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

(Mateo 6:10) Jesús nos enseñó a orar así:
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

(Mateo 6:33)
Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

(Mateo 8:11) El Reino está disponible para TODOS.
Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el Reino de los cielos; Ellos ya están en el Reino visible.

(Mateo 9:35) Jesús predicaba el Reino de Dios
Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(Mateo 10:7) Jesús nos mandó a nosotros predicarlo.
Y yendo, predicad, diciendo: El Reino de los cielos se ha acercado.
(Mateo 10:8)
Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos y expulsen a los demonios. Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo. Son “los poderes de l siglo venidero”
(Hebreos 6:5)
y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,

(Mateo 11:11)
De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

(Mateo 12:26) Hay otro reino, el de las tinieblas donde reina Satanás y donde el pecador vive.
Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?
(Mateo 12:28)
Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.

(Mateo 13:11)
El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

(Mateo 13:43)
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.


(Mateo 16:28)
De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino. Ver Daniel 7:13-14.

(Mateo 23:13)
Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el Reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

(Mateo 24:14)
Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

(Mateo 25:34)
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

(Mateo 26:29)
Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el Reino de mi Padre.

(Marcos 1:14)
Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del Reino de Dios,
(Marcos 1:15)
diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

(Marcos 9:47)
Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el Reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno,

(Marcos 12:34) Este hombre no estaba lejos del Reino, pero no estaba dentro.
Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios.

(Marcos 15:43) Había muchos que esperaban el Reino de  Dios.
José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el Reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

(Lucas 1:31)
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
(Lucas 1:32)
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
(Lucas 1:33)
y reina sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

(Lucas 4:43)
Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del Reino de Dios; porque para esto he sido enviado.

(Lucas 8:1)
Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del Reino de Dios, y los doce con él,

(Lucas 9:11)
Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del Reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados.


(Lucas 9:2)
Y los envió a predicar el Reino de Dios, y a sanar a los enfermos.

(Lucas 10:9)
y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el Reino de Dios.

(Lucas 10:11)
Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el Reino de Dios se ha acercado a vosotros.

(Lucas 12:32)
No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino.

(Lucas 16:16)
La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

(Lucas 17:20)
Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el Reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,
(Lucas 17:21)
ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios está entre vosotros.

(Lucas 19:38)
diciendo: ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!

(Lucas 21:31)
Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios.

(Lucas 22:18)
porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el Reino de Dios venga.

(Lucas 22:29)
Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,
(Lucas 22:30)
para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

(Lucas 23:42) El ladrón de la cruz creía que Jesús era el Rey y que iba a resucitar.
Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino.
(Lucas 23:43)
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

(Juan 3:3)
Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios.

(Juan 3:5)
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios.

(Hechos 1:3)
a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios.

(Hechos 1:6)
Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el Reino a Israel en este tiempo?

(Hechos 8:12)
Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

(Hechos 17:7)
a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro Rey, Jesús.

(Hechos 19:8)
Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del Reino de Dios.

(Hechos 20:25)
Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el Reino de Dios, verá más mi rostro.

(Hechos 28:23)
Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el Reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.

(Hechos 28:31)
predicando el Reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

(1 Corintios 6:9)
¿No sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
(1 Corintios 6:10)
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el Reino de Dios.

(Gálatas 5:19)
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
(Gálatas 5:20)
idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
(Gálatas 5:21)
envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios.

(Efesios 5:5)
Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el Reino de Cristo y de Dios.

(Colosenses 1:13) ¡Ya estamos en el Reino de Dios!
El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al Reino de su amado Hijo,

(Filipenses 3:20)
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;


(Filipenses 3:21)
El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

(1 Tesalonicenses 2:12)
y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su Reino y gloria.

(2 Timoteo 4:1) Esto sucederá cuando Jesús venga por segunda vez.
Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,

(Hebreos 1:8) Jesús es Dios y Reinará por siempre.
Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo;
Cetro de equidad es el cetro de tu reino.

(Hebreos 12:28)
Así que, recibiendo nosotros un Reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

 (Apocalipsis 17:14)
Pelearán contra el Cordero, y el Cordero (Jesús)  los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.

(Apocalipsis 19:16)
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

(Apocalipsis 11:15) Así será para siempre.
El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él (Jesús) Reinará por los siglos de los siglos.


Un Mensaje Cristiano: Caminando en esta vida con Jesús.


                                             UN MENSAJE CRISTIANO
                                         Caminando en esta vida con Jesús:

Mucha gente vive preocupada angustiada y sin paz. Pero Jesucristo resucitó y está al lado suyo aunque usted no lo vea. Eso mismo pasó en varios casos registrados en la Biblia:
Lucas 24:15. Dos hombres que iban de camino a Emaús: Iban discutiendo entre si con tristeza, pero Jesús estaba a su lado y no lo reconocían. Jesús les pregunta: ¿Por qué están tristes? Ellos estaban tristes por la muerte de Jesús, pero El estaba resucitado al lado de ellos. Muchas veces estamos tristes por cosas que ya están solucionadas, y también tenemos al lado nuestro al Dios Todopoderoso que venció a la muerte, para solucionar cualquier problema o situación y ayudarnos.
Marcos 6:50 Estaban en una tormenta y ellos no reconocían a Jesús, pensaban que era un fantasma solamente, (así nos pasa a veces) pero Jesús es real y calmó la tormenta.
Jesús les dice ¡Tened ánimo yo soy, no teman!
Marcos 4:35-41 Los discípulos de Jesús están en otra tormenta y les pasa lo mismo, ellos eran pescadores y expertos en el mar, pero no pudieron hacer nada y llamaron a Jesús. Jesús se levantó (pues estaba durmiendo), (hoy no duerme) y calmó la tormenta.
Jesús les pregunta: ¿Por qué están así amedrentados? En Mateo 8:26 Jesús les dice ¿por qué teméis?  Debemos recurrir a El y confiar siempre en el Cristo resucitado.
S. Juan 20:11-18. Es el caso de María Magdalena que sufría y lloraba por la muerte de Jesús, pero El estaba al lado de ella (y tampoco lo reconoció) Jesús le pregunta: ¿Por qué lloras?  Y ella le reconoce y se le van todas las penas y preocupaciones. Mas adelante en S. Juan 20: 19-21, los discípulos están con miedo, pero Jesús se les aparece y les dice ¡Paz a vosotros! (los calma y los envía a predicar).
Jesús dijo, (luego de resucitar) en Mateo 28:20. ¡Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo! Jesucristo es el mismo siempre.
Un ciego fue sanado por Jesús en Marcos 10:46-52. Así nosotros también debemos levantarnos, dejar la ceguera espiritual, las debilidades y seguirle a El, a Jesús, que es el todopoderoso.
La palabra de Dios dice que luego: Seguía a Jesús en el camino.
¿Pero como hacemos hoy para seguir a Jesús y que El esté con nosotros todo el tiempo?:

  1. Debemos arrepentirnos de todos nuestros pecados: Mateo 4:17; Marcos 1:5; Hechos 3:19.
  2. Debemos creer en su obra a favor de nosotros en la cruz.: El pagó allí nuestra deuda con Dios.     1 Pedro 2:2; 1 Pedro 3:18; Hebreos 10:14; Juan 3:16-17.
  3. Debemos recibir a Jesús en nuestro corazón invitándole a entrar en nuestra vida con una oración: Apocalipsis 3:20; Juan 1:12.

ORACIÓN: Dios mío te pido perdón por todos mis pecados, te doy gracias querido Jesús porque moriste por mí en la cruz y pagaste allí mi deuda con Dios. Abro en este momento la puerta de mi corazón y te pido que entres en mi vida y me des tu Espíritu Santo. Te recibo ahora como mi Salvador, como mi Señor y como mi Rey. Muchas gracias Jesús. Amén.

Si usted ha hecho esta oración de todo corazón ha sido:

      1. Perdonado: Efesios 4:32; Colosenses 2:13; 3.13.
      2. Fue hecho un hijo de Dios: 1 Juan 3:2; Juan 1:12
      3. Jesucristo vive en usted lo mismo que su Espíritu Santo: Gálatas 2:20; 2 Corintios 13:5;
          1 Corintios 3:16; 6:19
      4. Usted tiene vida eterna y es salvo: 1 Juan5:11-13; Mateo 9:22; 2 Timoteo 1:9; Tito 3:5
      5. Y estará desde ahora y para siempre con Jesús: 1 Tesalonicenses 5:9-10; Filipenses 3:20-21.
          Juan 12:26; Juan 11:24-26; Juan 10:27-29; Juan 17:24.
¿Que debo hacer ahora?:
     1.    Seguir a Jesús: Marcos 2:14; Juan 1:43.
  1.  Orar: Juan 16:23-24; Mateo 6:6-8; 7:7-11. Efesios 6:18; Colosenses 1:3; 4:2-4.
  2.  Leer la Biblia (la palabra de Dios): Juan 5:39; Mateo 4:4; 2 Timoteo 3:15:17
  3. Contar a otros lo que Cristo hizo en usted: Marcos 5:19-20; Marcos 16:15
  4. Congregarse (asistir a la Iglesia que Dios le guíe): Hebreos 10:25
  5. Hacer el bien: Hebreos 13:16
  6. Brillar y ser un misionero en su entorno: es allí donde debe ser luz para que otros reciban la salvación provista por Jesús y le sigan a El. Mateo 5:14-16.

ORACIÓN:


ORACIÓN:

Querido Dios: Te doy gracias por amarme tanto, quiero estar contigo por toda la eternidad y disfrutar de tu presencia y amistad desde ahora y para siempre.
Gracias porque enviaste a tu Hijo Jesucristo a morir por mí en la cruz para pagar mi deuda contigo. Tomo hoy la decisión de arrepentirme de todos mis pecados y te pido perdón por cada uno de ellos.
También tomo la decisión de recibir a Jesús como mi Salvador, Señor y Rey.
Muchas gracias por ser un hijo tuyo y tener ahora tu Espíritu Santo. Te pido que me llenes de él. Recibo ahora el Bautismo con tu Espíritu Santo.
También Señor hoy te entrego todo mi ser: espíritu, alma y cuerpo a ti, para que hagas siempre tu voluntad en mi vida, te ruego que con tu poder me des la capacidad y la fuerza para cumplirla. Quiero hacer siempre lo que te agrada, hacer tu voluntad y cumplir con el plan que tienes para mi persona. Hazme conocer tus planes y propósitos que tienes para mí, quiero seguirte y caminar en yugo contigo.
Quiero caminar muy cerca de ti, para poder oír tu voz y hacer lo que tú quieres que haga. Quiero ser tu colaborador y ser tu mejor amigo. Señor gracias por ser parte de tu Reino maravilloso y vivir ya en él. Trabajaremos juntos, salvando y guiando almas en la gran cosecha final, esperando el momento en que vengas a reinar literalmente en la tierra, mientras seré luz en mi entorno y un misionero en mi lugar. Me entrego a tu voluntad, a la guía de tu Espíritu Santo y a tu disciplina, para que me hagas más y más como eres tú.
Gracias por todo lo que tienes preparado en el cielo para mí y por tus recompensas eternas.
Gracias porque mi nombre está escrito en el cielo y sobre todo por tu amor, amistad, compañía, y protección.
Muchas gracias Dios mío. Amén.

No hay una bendición más grande, ni un propósito mayor en este mundo que ser un hijo de Dios y trabajar junto con El, siendo su colaborador y su amigo. Esto dura para siempre.

                               Dios le bendiga mucho:

                             Predicador Gustavo Isbert
                                 Diplomado en Teología

                                 Calle 32 Nº 1060 e/19 y 21
                                         Miramar BsAs
www.elcieloesunlugar.com.ar                                                                                                   Gustavo_Isbert@yahoo.com.ar

Introducción a la lección 51-I- . El Reino de Dios (Jesús es el Rey)

              
                   El Reino de  Dios (Jesús es el Rey)

(Lucas 1:31-33)  El Ángel le dijo a María:
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre (su antepasado).
y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

(2 Samuel 7:12-13) Dios le dijo al Rey David: No se refería a Salomón porque dijo que ya para ese entonces David ya habría muerto.
Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.
El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.

(2 Samuel 7:14)
Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo.
(2 Samuel 7:16)
Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. (En su descendiente El Rey Jesús, Dios hecho hombre)

(Hechos 1:3) Después de resucitar Jesús habló principalmente del Reino de Dios.
a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios.

(Hechos 1:6-8)
Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo:
Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?
Les dijo:
No os toca a vosotros saber los tiempos o las ocasiones que el Padre puso en su sola potestad;
pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.
Primero debemos predicar en todo el mundo y luego vendrá el Reino visible de Jesús para reinar en Jerusalén.

(Romanos 11:25-26)
Hermanos, quiero que sepan este designio secreto de Dios, para que no presuman de sabios: los israelitas se han endurecido en parte, pero solo hasta que hayan entrado todos los que no son de Israel.
Cuando esto suceda, todo Israel alcanzará la salvación, pues la Escritura dice:
"El libertador vendrá de Sión (Jerusalén) y apartará de Jacob la maldad.

(Lucas 21:24)
 Caerán a filo de espada y se les llevará cautivos a todas las naciones.  Los gentiles      pisotearán a Jerusalén,  hasta que se cumplan los tiempos señalados para ellos.

(Lucas 21:31)
Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el Reino de Dios.

(Marcos 11:9-10) Los judíos del tiempo de Jesús sabían estas cosas.
Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
¡Bendito el Reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!

(Marcos 15:43)
José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

(Hechos 17:7) Los Cristianos hablaban del Rey Jesús.
a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús.

(Daniel 6:26) En el Antiguo Testamento ya se hablaba de estas cosas. (El Rey Darío)
De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin.

(Daniel 7:13-14)
Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, (Jesús) que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.
Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

(Daniel 7:18)
Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre.

(Daniel 7:22)
hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino. (Jesús es el Rey de los santos)

(Daniel 7:27)
y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.

(Apocalipsis 5:9-10)
y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

(Apocalipsis 22:5)
No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.

(Apocalipsis 17:14) Todos los que rechacen a Jesús y a su autoridad…
Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; (Nosotros) y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.

(Apocalipsis 19:16)
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

(Mateo 3:1-2)
En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,
y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
(Marcos 1:14-15)
Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

(Mateo 4:23)
Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(Mateo 5:19)
De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

(Mateo 6:10) Jesús nos enseñó que oremos así:
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

(Mateo 6:33)
Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas.

(Mateo 6:33)
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

(Mateo 7:21)
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

(Mateo 9:35)
Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

(Mateo 10:7-8)
Vayan y anuncien que el reino de los cielos se ha acercado. (Y demuéstrenlo así):
Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos y expulsen a los demonios. Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo. (Debemos emplear el poder que ya nos ha sido dado a favor de las personas.

(Mateo 11:11) Porque ahora el Rey vive en cada uno de sus hijos.
De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

(Mateo 12:26)
Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? (Es el reino de las tinieblas)
(Mateo 12:28)
Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

(Mateo 13:11)
El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del Reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

(Mateo 13:43)
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre.

(Mateo 16:28)
De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.

(Lucas 23:42-43) El ladrón de la cruz creía que Jesús era el Rey que iba a resucitar y venir a reinar.
Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

(Mateo 23:13-14)
Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

(Mateo 16:19) Jesús le dijo a Pedro al reconocer que Jesús era el Mesías-Rey:
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que tú ates aquí en la tierra, también quedará atado en el cielo, y lo que tú desates aquí en la tierra, también quedará desatado en el cielo.
 (Mateo 18:18) (Esto es para todos los hijos de Dios)
De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

(Mateo 24:14)
Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

(Mateo 25:34)
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

(Mateo 26:29)
Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el Reino de mi Padre.

(Marcos 9:47) Hay 2 lugares eternos por eso debemos quitar de nuestro camino y de nuestras vidas todo lo que nos impida llegar al cielo.
Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el Reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno (Esto no es literal).

(Lucas 4:43)
Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.

(Lucas 8:1)
Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,

(Lucas 9:1-2)
Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.
Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.

(Lucas 9:11)
Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados.

(Lucas 9:27)
Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.

(Lucas 9:60)
Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el Reino de Dios.

(Lucas 10:9)
y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.
(Lucas 10:11)
Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros.

(Lucas 16:16)
La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

(Lucas 17:20-21)
Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,
ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.

(Lucas 21:31)
Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

(Lucas 22:29-30)
Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,
para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

 (Juan 3:3)
Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

(Juan 3:5)
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

(Juan 3:7)
No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

(Hechos 8:12)Los discípulos de Jesús predicaban el Reino de Dios.
Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

(Hechos 19:8)
Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.

(Hechos 20:25)
Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.

(Hechos 28:23)
Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el Reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.
(Hechos 28:31)
predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

(1 Corintios 6:9-11)
¿No sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

(Gálatas 5:21)
envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios.


(Efesios 5:5)
Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el Reino de Cristo y de Dios.

(Colosenses 1:13) ¡Ya estamos en el Reino eterno de Dios aunque por ahora para  las personas es invisible!
el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

(Colosenses 4:11)
y Jesús, llamado Justo; que son los únicos de la circuncisión (Judíos-cristianos) que me ayudan en el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo.

(1 Tesalonicenses 2:12)
y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su Reino y gloria.

(2 Timoteo 4:1)
Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su Reino, (Cuando Jesús venga a la tierra a Reinar)

(Hebreos 12:28) Los verdaderos cristianos ya estamos en el Reino de Dios.
Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

(Santiago 2:5)
Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?

(Apocalipsis 11:15)
El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

(Hechos 26:18) Jesús le dijo a Pablo que lo enviaba…
para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

(Filipenses 3:20)
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

(Efesios 2:19)
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

(Hechos 10:38) El Reino de Dios prevalece sobre el del diablo.
cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.


Juan 14:12) También nosotros podemos hacer esas obras y aún mayores.
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

(Juan 14:13-14)
Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

(Zacarías 9:9)
Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.
(Mateo 21:5)
Decid a la hija de Sion:
He aquí, tu Rey viene a ti,
Manso, y sentado sobre una asna,
Sobre un pollino, hijo de animal de carga.

(Mateo 21:9)
Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
(Lucas 19:37-38)
Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto,
diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!

(Daniel 9:26) El profeta Daniel lo mismo que el profeta Isaías en el Capítulo 53 enseñaron que el Mesías moriría y resucitaría.
Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí;
(Juan 12:16)
Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.

(Efesios 1:16-23)
no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,
sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.




(Juan 1:18) Jesús es Dios y el Rey del universo. Creemos en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu santo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, es quien nos lo hadado a conocer.

(Juan 14:8-9)
Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

(Filipenses 2:8-11)
y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

(Colosenses 1:15-22) La palabra de Dios dice de Jesús:
El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.
Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,
y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz  mediante la sangre de su cruz.
Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él.

    POR FAVOR DELE GRACIAS A JESÚS POR LO QUE HA HECHO POR USTED.



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