martes 27 de septiembre de 2011

Bases del Cristianismo. Lección 15. Un nuevo privilegio: La oración.

(Mateo 6:6)
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
(Mateo 6:8)
No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

(Santiago 5:13)
¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.

(Filipenses 4:4)
Alégrense siempre en el Señor. Repito: ¡Alégrense!
(Filipenses 4:5)
Que todos los conozcan a ustedes como personas bondadosas. El Señor está cerca.
(Filipenses 4:6)
No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también.
(Filipenses 4:7)
Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.

(1 Timoteo 2:1)
Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres;
(1 Timoteo 2:4)
el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
(1 Timoteo 2:6)
el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

(Hechos 1:14)
Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

(Mateo 21:21)
Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.
(Mateo 21:22)
Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

(Mateo 18:18)
De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.
(Mateo 18:19)
Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.
(Mateo 18:20)
Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

(Colosenses 4:3)
orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso,

(1 Tesalonicenses 3:10)
orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe

(Nehemías 1:4) Debemos tener la "carga" de Nehemías en este tiempo.
Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.
(Nehemías 1:11)
Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al rey.
(Nehemías 2:4)
Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos,
(Nehemías 2:5)
y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré.
(Nehemías 2:6)
Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás? Y agradó al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo.
(Nehemías 2:7)
Además dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del río, para que me franqueen el paso hasta que llegue a Judá;
(Nehemías 2:8)
y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa en que yo estaré. Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí.
(Nehemías 2:12)
me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén; ni había cabalgadura conmigo, excepto la única en que yo cabalgaba.
(Nehemías 2:18)
Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.

(Lucas 18:12)
ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.

La oración es posible porque el Señor Jesucristo quitó toda barrera entre Dios y nosotros al pagar por nuestros pecados en la cruz. Al recibirle cómo nuestro Salvador y Señor, Dios nos dio una vida nueva ¡SU VIDA! y nos reconcilió con El y nos adoptó cómo hijos suyos. Y uno de los primeros privilegios cómo sus hijos es llegar a su presencia mediante la oración.
Si has nacido de nuevo por la fe en Cristo, entonces ya eres un hijo de Dios, y por lo tanto es tuyo uno de los privilegios más grandes que un hombre puede tener: ¡ORAR!, es decir, hablar, conversar con tu Padre celestial, ¡conversar en forma personal con el Dios Creador de todo el Universo!
(Hebreos 4:16)
Acerquémonos, pues, con confianza al trono de nuestro Dios amoroso, para que él tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de necesidad.

(Hebreos 4:15)
Pues nuestro Sumo Sacerdote puede compadecerse de nuestra debilidad, porque él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros; solo que él jamás pecó.

La oración es el medio que Dios te ha dado para comunicarte con El. Hablar con Dios debe ser para ti tan sencillo cómo conversar con un amigo; y mientras más ores, tu relación con Él será más íntima y real.
Ten en cuenta esto cuando ores: Él está contigo personalmente. No sólo te escucha desde el cielo, sino que está presente.
(Mateo 6:6)
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

En la medida en que llegues a comprender esto, tu oración será más viva y eficaz. Leemos en Hebreos 11:6: "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan".
La Palabra de Dios es para nuestra vida espiritual cómo el alimento para nuestro cuerpo físico. De igual manera la oración es para nuestro espíritu cómo el aire que respiramos es para nuestro cuerpo. Ambos son indispensables para una vida espiritual sana.
Este es un principio fundamental de la vida cristiana. Por eso es importante que hagas de la oración una disciplina, porque Satanás hará todo lo posible para impedir tu avance espiritual, y con seguridad atacará tu vida de oración.
El Señor Jesucristo nos dio el mejor ejemplo, porque aunque era el Hijo de Dios, pasó mucho tiempo orando, y muchas veces durante toda la noche. Los apóstoles también pasaron mucho tiempo en oración. Ése fue el secreto del poder y la autoridad con que predicaron el evangelio y conmovieron así al Imperio Romano desde sus cimientos.
(Marcos 1:35)
Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.

(Lucas 11:1)
Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

(Lucas 6:12)
En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.

(Lucas 5:16)
Más él se apartaba a lugares desiertos, y oraba.

(Lucas 9:29)
Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.

(Lucas 22:44) En Getsemaní.
Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

A. MANDATOS Y PROMESAS SOBRE LA ORACIÓN
Lee los pasajes siguientes, y anota los mandatos y las promesas correspondientes que encuentres en cada uno de ellos:

Mandatos Promesas

(Jeremías 33:3)
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

(Marcos 11:24)
Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

(Lucas 11:9)
Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

(Lucas 11:10)
Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

(Juan 16:24)
Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Hermosas promesas, ¿verdad? Y vienen de Dios mismo por medio de su Palabra escrita, así que puedes acercarte a El con confianza en oración, sabiendo que El te ama, que es fiel a su Palabra, y que es poderoso para cumplir sus promesas, por imposible que parezcan algunas de ellas.

B. ¿CÓMO DEBEMOS ORAR?
(Mateo 21:22)
Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

(Marcos 11:25)
Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

(Juan 14:13)
Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

(Juan 14:14)
Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

(Efesios 6:18)
orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

(1 Tesalonicenses 5:17)
Orad sin cesar.

(Santiago 1:6)
Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

(Santiago 1:7)
No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

(1 Juan 5:14)
Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

C. ¿QUÉ DEBE INCLUIR NUESTRA 0RACIÓN?
Siendo la oración un diálogo con Dios, no debe ser una lista de peticiones
Solamente sino una ocasión para expresarle nuestra gratitud y amor, y demostrar
nuestro amor, para los demás. Por lo tanto, la oración (y sin que esto
signifique una fórmula rígida y legalista) debe incluir normalmente lo siguiente:

1.Alabanza y adoración a Dios por lo que El es y por sus obras maravillosas (Salmo 95:2,6; 145:1-3), Es la expresión de nuestro amor, admiración y devoción a Dios.

(Salmos 95:2)
Lleguemos ante su presencia con alabanza;
Aclamémosle con cánticos.

(Salmos 95:6)
Venid, adoremos y postrémonos;
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.

(Salmos 145:1)
Te exaltaré, mi Dios, mi Rey,
Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.

(Salmos 145:2)
Cada día te bendeciré,
Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

(Salmos 145:3)
Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;
Y su grandeza es inescrutable.

2. Gratitud por las bendiciones recibidas (1Tesalonicenses 5:18).

3. Confesión de pecados y petición de perdón (I Juan 1:9), creyendo y aceptando el perdón de Dios.

4. Petición por cosas legítimas que en realidad necesitamos y no para
satisfacer vanidades, ni cosas que sean dañinas para nuestra salud física y espiritual

Mateo 7:7-11)

(1 Tesalonicenses 5:18)
Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

(1 Juan 1:9)
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

(Mateo 7:7)
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
(Mateo 7:8)
Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
(Mateo 7:9)
¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
(Mateo 7:10)
¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
(Mateo 7:11)
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

5. Intercesión, que es orar por las necesidades de otras personas, por la Iglesia, etc. Fíjate por quiénes y por qué cosas debemos interceder según la Palabra de Dios:
(Mateo 9:37)
Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.
(Mateo 9:38)
Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

(Efesios 6:18)
orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;
(Efesios 6:19)
y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,
(Efesios 6:20)
por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

(2 Tesalonicenses 3:1)
Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros,

(2 Tesalonicenses 3:2)
y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.

(1 Timoteo 2:1)
Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres;
(1 Timoteo 2:2)
por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
(1 Timoteo 2:3)
Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,
(1 Timoteo 2:4)
el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.


D. ¿QUÉ IMPIDE QUE UNA ORACIÓN SEA CONTESTADA?

El Señor Jesucristo nos abrió el camino a la presencia santa de Dios, y por eso podemos orar con plena confianza. Pero hay ciertas condiciones que debemos cumplir para que nuestras oraciones sean contestadas positivamente, porque Dios tiene un propósito didáctico en todos sus tratos con nosotros. Descubre tú mismo algunas de esas condiciones:

(Salmos 66:18)
Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad,
El Señor no me habría escuchado.

(Mateo 6:5)
Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

(Mateo 6:14)
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
(Mateo 6:15)
mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

(Santiago 1:6)
Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.
(Santiago 1:7)
No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

(Santiago 4:3)
Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

(1 Pedro 3:7)
Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

E. LA ORACIÓN Y EL TIEMPO DEVOCIONAL

El tiempo devocional es aquel que dedicamos a Dios, dejando toda otra preocupación u ocupación, para tener comunión personal con él, al hablarle, escucharlo y rendirle culto.
Esto es fundamental para conocerle más, y para nuestro propio crecimiento espiritual. Le conocemos mejor por la relación personal y espiritual que entablamos con Él, que por toda la información que podamos recibir. Crecemos espiritualmente al estudiar su Palabra y escuchar la voz del Espíritu hablando a nuestro espíritu. La comunión con Dios también santifica nuestro carácter.

Sugerencias prácticas para el tiempo devocional:


1.Dedícale un tiempo definido

(Daniel 6:10)
Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.

(Levítico 6:13)
El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.

(Mateo 17:21)
Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

(Marcos 9:29)
Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.

Lo importante es que te encuentres con Dios regularmente. No debe ser de cuando en cuando, ni dedicarle el tiempo que te sobra. Debemos aclarar que no estás bajo la ley, y que si no tienes tu tiempo devocional un día, o no lo tienes todos los días a la misma hora, no significa que estás en pecado y que estás bajo el juicio de Dios. Pero si pasan varios días sin tenerlo, o si no es un elemento importante en tu vida, algo anda mal en tu relación con Dios, y tu salud espiritual está en serio peligro.
Por lo tanto, selecciona una hora conveniente, de preferencia temprano en las mañanas, y trata de respetar ese tiempo a toda costa. Luego fija el tiempo mínimo que vas a dedicarle al Señor. Quizá unos 30 minutos al comienzo, y luego ir aumentando paulatinamente de acuerdo con el tiempo que dispongas y a la dirección del Espíritu de Dios. En la medida en que el Señor comience a usarte para su servicio, demandará de ti más tiempo de oración.

2. Busca un lugar apropiado
En Marcos 1:35, Jesús escogió un lugar donde podía estar sin ser molestado. Esto es muy conveniente en el tiempo devocinal, porque nada debe distraemos de la comunión con Dios, ni impedir que alabemos y cantemos a Dios en voz alta y con toda libertad.
(Marcos 1:35)
Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.

3. Estudia la Palabra de Dios.
No es estudiar para reunir información o preparar una lección que puedas dar a otros; sino recibir inspiración para tu propia vida. Para esto:
•Ora pidiendo dirección divina para tu estudio.
•Selecciona un pasaje bíblico.
•Lee el pasaje por lo menos dos veces, si es posible una de ellas en voz alta.
•Hazte preguntas como las siguientes:
¿Cuál es el tema principal de este pasaje?
¿Cuál es la enseñanza más importante para mí?
¿Qué me enseña acerca del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo?
¿Hay algún ejemplo que debo imitar?
¿Hay algún error o pecado que debo evitar?
¿Hay algún deber que debo cumplir?
¿Hay alguna promesa que debo reclamar?
•Puedes tener un cuaderno donde anotes la fecha y la hora y las enseñanzas que Dios te dé por medio de su Palabra, así como las percepciones que el Espíritu Santo produzca en tu espíritu mientras oras.

4. Ora
Por último, ten en cuenta Santiago 1:22-25, y cada día te gozarás más con las preciosas bendiciones de Dios. La fe y la obediencia van siempre de la mano, y si no hay obediencia a lo que Dios te va revelando, tampoco crecerá tu fe ni tus oraciones serán contestadas por Dios.
(Santiago 1:22)
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
(Santiago 1:22)
Pero no basta con oír el mensaje; hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos.
(Santiago 1:23)
El que solamente oye el mensaje, y no lo practica, es como el hombre que se mira la cara en un espejo:
(Santiago 1:24)
se ve a sí mismo, pero en cuanto da la vuelta se olvida de cómo es.
(Santiago 1:25)
Pero el que no olvida lo que oye, sino que se fija atentamente en la ley perfecta de la libertad, [b] y permanece firme cumpliendo lo que ella manda, será feliz en lo que hace.

Ora para ser lleno del Espíritu Santo, para tener amor por las personas, Pasión por las almas, Fortaleza para actuar, Revelación de la voluntad de Dios para tu vida y de su propósito contigo.
Ora para saber cuales son tus dones y capacidades.
Ora por sabiduría de Dios y la guía del Espíritu Santo.
Haz una lista de personas conocidas para orar por ellas para que sean salvas.
Haz una lista de peticiones o cosa que necesites o que anheles que cambien.

(Lucas 18:1)
También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, (No te desanimes, ora con perseverancia).

Memoriza los siguientes versículos

"Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces."
Jeremías 33:3
"Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis y os vendrá."
Marcos 11:24