(Daniel 2:44)
Y en los días de estos
reyes (del tiempo final) el Dios del
cielo levantará un Reino que no será jamás destruido, ni será el reino
dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,
(Daniel 4:26) Daniel
le dijo al rey Nabucodonosor.
Y en cuanto a la orden de
dejar en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu
reino te quedará firme, luego que reconozcas que el cielo gobierna.
(Esto debemos saber todos).
(Daniel 7:13)
Miraba yo en la visión de
la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, (Jesús)
que vino hasta el Anciano de días, (Dios Padre) y le hicieron acercarse delante
de él.
(Daniel 7:14)
Y le fue dado (a Jesús) dominio, gloria y Reino, para que todos los
pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que
nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.
(Daniel 7:18)
Después recibirán el Reino
los santos del Altísimo, y poseerán el Reino hasta el siglo, eternamente y para siempre.
(Daniel 7:22)
hasta que vino el Anciano
de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el Reino.
(Daniel 7:27)
y que el reino, y el
dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos
del Altísimo, cuyo reino es reino eterno,
y todos los dominios le servirán y obedecerán.
(Isaías 9:6)
Nacerá un niño que es Dios y Reinará sobre todo.
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es
dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable,
Consejero, Dios Fuerte, Padre
Eterno, Príncipe de Paz.
(Isaías 9:7)
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono
de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y
para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
(Jeremías
23:5) Un descendiente del rey David (Jesucristo) que también será Jehová
(Dios).
He aquí que vienen días,
dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará
juicio y justicia en la tierra.
(Jeremías
23:6)
En sus días será salvo
Judá, e Israel habitará confiado; y este
será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.
(2 Corintios
5:21) El sería nuestra justicia.
Al que no conoció pecado,
por nosotros lo hizo pecado, para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
(Mateo 2:2)
Los reyes magos preguntaron:
diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha
nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. (Sabían que era Dios).
(Mateo 3:1)
En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,
(Mateo 3:2)
y diciendo: Arrepentíos,
porque el Reino de los cielos se ha
acercado.
(Mateo 4:17)
Desde entonces comenzó
Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el Reino de los cielos se ha
acercado.
(Mateo 4:23)
El Reino de Dios comenzó a conquistar.
Y recorrió Jesús toda
Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia
en el pueblo.
(Mateo 5:19)
De manera que cualquiera
que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres,
muy pequeño será llamado en el reino de
los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado
grande en el reino de los cielos.
(Mateo 6:10)
Jesús nos enseñó a orar así:
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
(Mateo 6:33)
Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas
cosas os serán añadidas.
(Mateo 8:11)
El Reino está disponible para TODOS.
Y os digo que vendrán
muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el Reino de los cielos; Ellos ya
están en el Reino visible.
(Mateo 9:35)
Jesús predicaba el Reino de Dios
Recorría Jesús todas las
ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda
dolencia en el pueblo.
(Mateo 10:7)
Jesús nos mandó a nosotros predicarlo.
Y yendo, predicad, diciendo: El Reino de los cielos se ha acercado.
(Mateo 10:8)
Sanen a los enfermos,
resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos y expulsen a
los demonios. Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por
emplearlo. Son “los poderes de l siglo venidero”
(Hebreos 6:5)
y asimismo gustaron de la
buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,
(Mateo 11:11)
De cierto os digo: Entre
los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan
el Bautista; pero el más pequeño en el
reino de los cielos, mayor es que él.
(Mateo 12:26)
Hay otro reino, el de las tinieblas donde reina
Satanás y donde el pecador vive.
Y si Satanás echa fuera a
Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?
(Mateo 12:28)
Pero si yo por el
Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente
ha llegado a vosotros el reino de Dios.
(Mateo 13:11)
El respondiendo, les
dijo: Porque a vosotros os es dado saber
los misterios del reino de los cielos;
mas a ellos no les es dado.
(Mateo 13:43)
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el
Reino de su Padre.
(Mateo 16:28)
De cierto os digo que hay
algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino. Ver Daniel 7:13-14.
(Mateo 23:13)
Mas ¡ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis
el Reino de los cielos delante de
los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están
entrando.
(Mateo 24:14)
Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para
testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
(Mateo 25:34)
Entonces el Rey dirá a
los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del
mundo.
(Mateo 26:29)
Y os digo que desde ahora
no beberé más de este fruto de la vid, hasta
aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el Reino de mi Padre.
(Marcos 1:14)
Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del Reino de Dios,
(Marcos 1:15)
diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el Reino de Dios se ha acercado;
arrepentíos, y creed en el evangelio.
(Marcos 9:47)
Y si tu ojo te fuere
ocasión de caer, sácalo; mejor te es
entrar en el Reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al
infierno,
(Marcos 12:34)
Este hombre no estaba lejos del Reino, pero no estaba dentro.
Jesús entonces, viendo
que había respondido sabiamente, le dijo: No estás
lejos del reino de Dios.
(Marcos 15:43)
Había muchos que esperaban el Reino de
Dios.
José de Arimatea, miembro
noble del concilio, que también esperaba
el Reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de
Jesús.
(Lucas 1:31)
Y ahora, concebirás en tu
vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
(Lucas 1:32)
Este será grande, y será
llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
(Lucas 1:33)
y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
(Lucas 4:43)
Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades
anuncie el evangelio del Reino de Dios; porque para esto he sido enviado.
(Lucas 8:1)
Aconteció después, que
Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando
y anunciando el evangelio del Reino de Dios, y los doce con él,
(Lucas 9:11)
Y cuando la gente lo
supo, le siguió; y él les recibió, y les
hablaba del Reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados.
(Lucas 9:2)
Y
los envió a predicar el Reino de Dios, y a sanar a los enfermos.
(Lucas 10:9)
y sanad a los enfermos
que en ella haya, y decidles: Se ha
acercado a vosotros el Reino de Dios.
(Lucas 10:11)
Aun el polvo de vuestra ciudad,
que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el Reino de Dios se ha
acercado a vosotros.
(Lucas 12:32)
No temáis, manada
pequeña, porque a vuestro Padre le ha
placido daros el Reino.
(Lucas 16:16)
La
ley y los profetas eran hasta Juan;
desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar
en él.
(Lucas 17:20)
Preguntado por los
fariseos, cuándo había de venir el Reino
de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia,
(Lucas 17:21)
ni dirán: Helo aquí, o
helo allí; porque he aquí el Reino de Dios
está entre vosotros.
(Lucas 19:38)
diciendo: ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del
Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!
(Lucas 21:31)
Así también vosotros,
cuando veáis que suceden estas cosas, sabed
que está cerca el Reino de Dios.
(Lucas 22:18)
porque os digo que no
beberé más del fruto de la vid, hasta
que el Reino de Dios venga.
(Lucas 22:29)
Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,
(Lucas 22:30)
para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino, y os sentéis en tronos
juzgando a las doce tribus de Israel.
(Lucas 23:42)
El ladrón de la cruz creía que Jesús era el Rey y que iba a resucitar.
Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu Reino.
(Lucas 23:43)
Entonces Jesús le dijo:
De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
(Juan 3:3)
Respondió Jesús y le
dijo: De cierto, de cierto te digo, que
el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios.
(Juan 3:5)
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no
naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios.
(Hechos 1:3)
a quienes también,
después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables,
apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles
acerca del Reino de Dios.
(Hechos 1:6)
Entonces los que se
habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor,
¿restaurarás el Reino a Israel en este tiempo?
(Hechos 8:12)
Pero cuando creyeron a
Felipe, que anunciaba el evangelio del Reino
de Dios y el nombre de Jesucristo,
se bautizaban hombres y mujeres.
(Hechos 17:7)
a los cuales Jasón ha
recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro Rey, Jesús.
(Hechos 19:8)
Y entrando Pablo en la
sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del Reino de Dios.
(Hechos 20:25)
Y ahora, he aquí, yo sé
que ninguno de todos vosotros, entre quienes
he pasado predicando el Reino de Dios, verá más mi rostro.
(Hechos 28:23)
Y habiéndole señalado un
día, vinieron a él muchos a la posada, a
los cuales les declaraba y les
testificaba el Reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto
por la ley de Moisés como por los profetas.
(Hechos 28:31)
predicando el Reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin
impedimento.
(1 Corintios
6:9)
¿No sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No erréis; ni los
fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que
se echan con varones,
(1 Corintios
6:10)
ni los ladrones, ni los
avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el Reino de Dios.
(Gálatas 5:19)
Y manifiestas son las
obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
(Gálatas 5:20)
idolatría, hechicerías,
enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
(Gálatas 5:21)
envidias, homicidios,
borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os
amonesto, como ya os lo he dicho antes,
que los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios.
(Efesios 5:5)
Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro,
que es idólatra, tiene herencia en el Reino de Cristo y de Dios.
(Colosenses
1:13) ¡Ya estamos en el Reino de Dios!
El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado
al Reino de su amado Hijo,
(Filipenses
3:20)
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también
esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
(Filipenses
3:21)
El cual transformará el
cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria
suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las
cosas.
(1
Tesalonicenses 2:12)
y os encargábamos que
anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a
su Reino y gloria.
(2 Timoteo
4:1) Esto sucederá cuando Jesús venga por segunda vez.
Te encarezco delante de
Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,
(Hebreos 1:8)
Jesús es Dios y Reinará por siempre.
Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo;
Cetro de equidad es el
cetro de tu reino.
(Hebreos
12:28)
Así
que, recibiendo nosotros un Reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella
sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;
(Apocalipsis 17:14)
Pelearán contra el Cordero, y el Cordero (Jesús) los vencerá, porque él es Señor de señores y
Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.
(Apocalipsis
19:16)
Y en su vestidura y en su
muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.
(Apocalipsis
11:15) Así será para siempre.
El séptimo ángel tocó la
trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo;
y él (Jesús) Reinará por los siglos de los siglos.
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