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domingo, 8 de marzo de 2015

21.DEBEMOS SABER LO QUE ¡YA TENEMOS! Y DARLO A LOS DEMÁS.

21. SABER “LO QUE TENEMOS” Y DÉMOSLO A LOS DEMÁS.

LO QUE TENGO TE DOY: Parte 1:

LO QUE TENGO.

(Hechos 3:6)

Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

Tenemos las armas espirituales mayores del universo y del cielo (armas espirituales).

(2 Corintios 10:4)

porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,

(Gálatas 2:20) El amor de Dios hacia nosotros y El vive en nosotros

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…

el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

(Efesios 2:4)

Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,

(Efesios 2:5)

aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),

(Efesios 2:6)

y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. Desde esa posición trabajamos espiritualmente en una posición de suprema autoridad.

(Efesios 5:2)

Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

(Romanos 8:32)

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(1 Juan 4:10)

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

(Apocalipsis 1:5)

y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

(Romanos 5:5) El amor de Dios en nosotros hacia los demás.

y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

(Salmos 23:1) Dios es tu Pastor

Jehová es mi pastor; nada me faltará.

(Juan 10:27) Estamos tomados de su mano.

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

(Juan 10:28)

y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

(Juan 10:29)

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

(1 Corintios 3:16) Tenemos el Espíritu Santo y su poder.

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

(1 Corintios 3:17) Si alguien se pone en contra Dios lo destruirá a el.

Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

(Romanos 8:31)

¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

(1 Corintios 6:19) Somos propiedad de Dios.

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

(Gálatas 2:20) Cristo vive en nosotros.

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

(Juan 14:23) El padre vive en nosotros y está con nosotros siempre.

Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

(Mateo 6:6) Está en lo secreto. Al lado nuestro.

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

(Marcos 16:15) Estamos en la gran comisión. Haciendo su voluntad y caminando en su propósito.

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

(2 Crónicas 35:20) Aun el rey Josías siendo bueno, se opuso a un plan de Dios y murió.

Después de todas estas cosas, luego de haber reparado Josías la casa de Jehová, Necao rey de Egipto subió para hacer guerra en Carquemis junto al Eufrates; y salió Josías contra él.

(2 Crónicas 35:21)

Y Necao le envió mensajeros, diciendo: ¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra; y Dios me ha dicho que me apresure. Deja de oponerte a Dios, quien está conmigo, no sea que él te destruya.

(2 Crónicas 35:22)

Mas Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios; y vino a darle batalla en el campo de Meguido.

(2 Crónicas 35:23)

Y los flecheros tiraron contra el rey Josías. Entonces dijo el rey a sus siervos: Quitadme de aquí, porque estoy gravemente herido.

(2 Crónicas 35:24)

Entonces sus siervos lo sacaron de aquel carro, y lo pusieron en un segundo carro que tenía, y lo llevaron a Jerusalén, donde murió; y lo sepultaron en los sepulcros de sus padres. Y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.

(Mateo 8:8) Tenemos la poderosa palabra de Jesús y su voluntad de sanar y hacer milagros.

Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.

(Mateo 8:9) Tenemos la autoridad delegada de Jesús como el centurión tenía de Roma. Tenemos el respaldo del Reino de los cielos.

Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

(Mateo 10:1) Nos dio su autoridad.

Entonces llamando a sus… discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

(Marcos 3:15)

y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:

(Marcos 6:7)

Después llamó a los doce, (después a otros 70 y ahora a nosotros) y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos.

(Marcos 13:34)

Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra

(Lucas 4:36)

Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?

(Lucas 9:1)

Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.

(Romanos 13:1) Somos autoridades superiores sobre los demonios y satanás.

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

(Romanos 13:2)

De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

(Gálatas 5:25) Tenemos la guía del Espíritu Santo.

Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

(Gálatas 5:25) NTV.

Ya que vivimos por el Espíritu (Santo), sigamos la guía del Espíritu (Santo) en cada aspecto de nuestra vida.

(Hechos 9:34) Tenemos la guía de Jesús para dar órdenes.

Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.

(Marcos 16:17) Tenemos la promesa de Jesús que nos seguirán los milagros y las señales. Y tenemos el permiso para actuar en su nombre.

Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;

(Juan 14:13) Tenemos estas tremendas promesas de Jesús:

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

(Juan 14:14)

Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

(Juan 16:23)

En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.

(Juan 16:24) Esto te ordena Dios.

Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

(Éxodo 4:21) Nos ordena que delante de Faraón (el diablo) hagamos milagros que El ya ha puesto en nuestra mano. Ya nos ha dado las maravillas y los milagros (la vara) (Ya la tenemos).

Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.

(1 Corintios 12:1) Tenemos los dones del Espíritu Santo.

No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.

(1 Corintios 12:7)

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

(1 Corintios 12:8)

Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

(1 Corintios 12:9)

a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.

(1 Corintios 12:10)

A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

(Génesis 27:33) Tenemos el poder de bendecir. (Guiados por el Espíritu Santo).

Y se estremeció Isaac grandemente, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito.

(Hechos 19:6) Podemos orar por otros para que el Señor los llene de su Espíritu Santo.

Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.

(Marcos 16:18) Tenemos una protección especial que no la tiene nadie más que los hijos de Dios.

tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

(Hechos 18:9)

Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles;

(Hechos 18:10)

porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

(Hebreos 12:18) Millares de ángeles nos acompañan y el cielo nos ve.

Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,

(Hebreos 12:22)

sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

(Hebreos 12:23)

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

(Mateo 24:14) ESTAMOS EN EL PRINCIPAL PROPOSITO DE DIOS. Aún más que Moisés y Josué en su momento.

Nadie puede oponerse a sus propósitos.

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

(Santiago 4:7) Tenemos poder sobre el diablo mismo y debe huir de nosotros cuando le resistimos.

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

(Lucas 10:19) Ya tenemos este poder y no necesitamos pedirlo:

He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

(Lucas 10:19)

Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño.

(Mateo 10:8) Tenemos esta orden de Dios.

Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

(Mateo 10:8)

Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los leprosos y expulsen a los demonios. Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo.

(Lucas 10:9) También nos ha dado esta orden para nuestras ciudades.

y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.

(2 Corintios 5:20) Somos embajadores del Reino de los cielos, con todo su respaldo.

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

(Romanos 8:17) Somos hijos de Dios con todas sus repercusiones…

Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Y ya tenemos estas y muchas cosas más para dar. Estas y otras son las que sabía Pedro que tenía, por eso dijo al enfermo “LO QUE TENGO” te doy.

DI: CREO Y RECIBO.

(Marcos 11:23)

Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

(Hebreos 13:8)

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. ¡Y VIVE EN MÍ, Y ESTÁ AQUÍ AHORA!.

LO QUE TENGO TE DOY: Parte 2:

TE DOY.
Ver:
1. Lo que tengo
2. Te doy
3. Y darlo con a guía del Espíritu Santo

(Hechos 3:6)

Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
(Juan 5:4) Jesús se guiaba por lo que veía hacer al Padre.
Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.
(Juan 5:5)
Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.
(Juan 5:6)
Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?

(Juan 5:7)
Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien (si tiene a alguien: a Jesús) me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.
(Juan 5:8) Jesús no ora sino que ordena, porque sabía que era la voluntad del padre sanarlo.
Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.
(Juan 5:9)
Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.
(Hechos 16:6) Debemos ser guiados por el Espíritu para hacer algo o no hacerlo.
Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia;
(Marcos 11:23) No dice cualquiera que orare y tampoco (si un gran “santo”).
Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Jesús dice que ordene, al conocer lo que Dios quiere hacer.

(Mateo 24:14) Estamos en el principal propósito.
Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
(Éxodo 4:21) Debemos hacer nosotros lo que ya nos dio y ordenó hacer.
Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.
(Éxodo 14:15)
Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Dí a los hijos de Israel que marchen.
(Éxodo 14:16) Le dijo que lo divida Moisés.
Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.
(Éxodo 14:21)
Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.
(Éxodo 14:26)
Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería.
(Éxodo 14:27)
Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, (no se hizo en el mismo momento pero Moisés ya había hecho lo que Dios le dijo que hiciera), el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar.
(Éxodo 14:14)
Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.
(Marcos 16:17) Echa tú demonios, pon tú tus manos.
Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
(Lucas 6:19) Al igual que El nos pasa eso (lo vemos en la práctica).
Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos
(Santiago 5:14) Los ancianos no todos eran “súper” santos pero la orden de lo que sucederá está ya dada.
¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.

(Santiago 5:15)
Y la oración de fe salvará (significa: sanará) al enfermo, y el Señor lo levantará;
(Santiago 5:16)
orad unos por otros, para que seáis sanados. (Cualquiera por cualquiera). La oración eficaz del justo puede mucho.
(Jueces 6:16) a Gedeón:
Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y (Tú) derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.
(Mateo 17:20) Nosotros diremos;
Jesús les dijo:… porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.

(Marcos 16:17) Las señales nos seguirán, no debemos orar para que suceda algo que ya dijo el Señor que sucedería.
Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
(Marcos 16:18)
tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
(Marcos 16:20) Hoy es igual que antes. Cristo está resucitado y vivo.
Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.
Debemos predicar para que sucedan cosas como Salvaciones, sanidades llenamientos del Espíritu Santo, liberaciones de las personas endemoniadas etc
.
(1 Corintios 1:21) Pero para que suceda NOSOTROS debemos predicar.
Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura (lo que le parece a la gente que no entiende) de la predicación.
(Mateo 12:41) Si Jonás no hubiera hablado ellos se hubieran muerto y condenado.
Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí (hay) más que Jonás en este lugar. Y Jesucristo vive en nosotros y está presente donde estamos nosotros.
(Josué 10:7) Debemos ser como Josué. Y estar rodeados de personas valientes.
Y subió Josué de Gilgal, él y todo el pueblo de guerra con él, y todos los hombres valientes.
(Josué 10:8) Antes que suceda algo Dios ya le dice el resultado.
Y Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti.
(Josué 10:11)
Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horón, Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada.
(Josué 10:12) Josué ordenó.
Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas:
Sol, detente en Gabaón;
Y tú, luna, en el valle de Ajalón.

(Josué 10:13)
Y el sol se detuvo y la luna se paró… Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero
(Josué 10:14)
Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel.
(Marcos 16:15) Hoy estamos en algo aún más importante:
Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
(Lucas 17:6)
Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.
(Lucas 11:20) Dios está detrás de todo esto es entonces lógico que hayan milagros. Es para los que creen.
Mas si por el dedo de Dios hecho yo fuera los demonios, ciertamente el Reino de Dios ha llegado a vosotros.
(Lucas 11:21)
Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee.
(Lucas 11:22) Jesús ya venció al diablo y nos manda a recoger el botín.
Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.
(Marcos 9:38) Uno que entendió: (“Le cayó la ficha”).
Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía.
(Marcos 9:39)
Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí.

(Marcos 9:40)
Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

(Hechos 6:8) Otro que entendió.
Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.
(Hechos 9:34) Otro que entendió, da órdenes al ver a Jesús que quiere sanar.
Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.
(Hechos 16:18) Entender “lo que tengo” y darlo: Pablo no pide a Dios que sálgale demonio o lo saque, sino que ordena como embajador del Reino de Dios.
Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

Ejemplo del Ingeniero y del Boxeador: Los dos eran creyentes, el ingeniero era mucho más correcto pero no se animaba a orar por las personas y el boxeador que no era tan correcto se animaba a orar por los enfermos y se sanaban. ¿Por qué? Por que el boxeador hacía lo que Dios dijo que debemos hacer y el ingeniero no se animaba aunque era más bueno e irreprensible en su carácter.
(Hechos 13:11) Ordena al captar la voluntad de Dios. (No ora, ni se lamenta).
Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.
(Marcos 4:39) Jesús daba ordenes. Sabía que tenía el poder del E.Santo que tenemos nosotros.
Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.
(Juan 14:12) Jesús dijo esto: Nosotros podemos porque Cristo vive en nosotros.
De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.
(2 Corintios 4:7)
Pero tenemos este tesoro (a Jesús) en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,
(Colosenses 1:29)
para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.
(Romanos 15:18)
Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras,
(Romanos 15:19)
con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.
(Romanos 15:20)
Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio.
(Juan 5:19) Debemos caminar cerca de El para ver lo que está haciendo ahora.
Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.
(Juan 11:22) Podemos ser como El.
Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.
(Juan 11:39-44) Ya sabía antes la voluntad y la respuesta del Padre.
Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.
(Juan 11:42) Digamos, creamos y vivamos eso.
Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.
Luego de decir esto dio la orden y Lázaro resucitó.

(Juan 8:29) Jesús hacía siempre lo que al Padre le agradaba. Eso debemos hacer nosotros también.

Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

Conclusión: Aprendamos lo que YA TENEMOS y debemos DARLO a los demás. Es decir ACTUAR.

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